CÓMO PENSAR Y ENSEÑAR A PENSAR PARA EL
APRENDIZAJE DE LA VIDA PERSONAL Y ESCOLAR DEL NIÑO
Aprender a Pensar implica generalmente vivir
conjuntamente con el entorno de nuestra naturaleza, darnos cuenta de que somos
únicos y esto (ser especial), es lo que nos hace diferentes y por lo tanto
diferentes en nuestros pensamientos. La importancia de aprender a pensar es
un tema que quizá la mayoría de las personas no tome en cuenta pues se vive
diariamente sin tener el conocimiento de que, cuando comenzamos a tomar
conciencia de lo que realizamos estamos empezando a aprender. Como todo ser humano tenemos la capacidad para
razonar y por tanto pensar las cosas que realizaremos, si bien solemos ser
impulsivos para muchas situaciones, es también el impulso a una reacción del
pensamiento humano; el cerebro es la base de todo lo que podemos realizar, y es
también la “herramienta” para poder pensar en las situaciones que se nos
presenten día con día, tenemos desde la capacidad de pensar en un objetivo,
hasta imaginar y lograr comparar situaciones cotidianas con situaciones que
pudieron o no haber sucedido en un tiempo real o imaginario.
Y entonces, ¿es importante pensar? Claro que es
importante, tan sólo imaginemos al ser humano sin la capacidad de análisis y
razonamiento, iríamos por la vida sin saber cómo actuar, es por ello que entre
muchas de las habilidades que tenemos esta la principal que es pensar para
después realizar cualquier tipo de acción necesaria ya sea en nuestra persona o
en nuestro entorno. Ya hemos visto con anterioridad que el entorno es crucial
para el desarrollo humano y es éste el que lo lleva a actuar de cierta manera,
el contexto o entorno implica todo aquello que tenemos a nuestro alrededor
desde las personas, la familia y hasta la cultura, pues el ser humano es un ser
racional y con capacidad de manejarse dentro de diferentes espacios y adecuarse
a todas aquellas posibilidades de entornos favorables o desfavorables para su
ser. Entonces, cada quien es dueño de sus pensamientos, cada
uno de nosotros le da su propia razón a cada experiencia de la vida, y por lo
tanto la importancia de aprender a pensar es que gracias a esto, todos podemos
percibir nuestra función y apreciar que la libertad inicia y termina en uno
mismo. El pensar nos lleva a ubicarnos en la realidad y en lo que nos está
sucediendo o queremos que nos suceda, es enfocarnos en los hechos reales y
cotidianos que se nos pueden presentar.
Nos
enfocaremos en el hecho de cómo pensamos y cómo enseñamos a pensar, llevándolo
al nivel de educación preescolar que es el de nuestro interés.
Sabemos
que para enseñar a pensar necesitamos las herramientas adecuadas y conocer a
los niños con los que estamos trabajando, siempre es recomendable antes de todo
conocer al grupo de niños, comenzar por ejercicios sencillos para ir conociendo
la manera en cómo necesitamos trabajar, recordaremos que no todos los niños y
no todos los grupos tienen las mismas necesidades, así que debemos de partir de
ello para utilizar las herramientas adecuadas, tenemos diferentes operaciones
del pensamiento que serán las pautas para poder analizar cómo vamos a enfocar
el conocimiento en el niño y cómo poder llegar a transmitirlo de una manera
adecuada.
De
acuerdo a Louis E. Raths podemos ocupar distintas operaciones
para darles a los niños una pauta dentro del mundo del pensamiento y del qué y
cómo pensar; así como bases para que la educadora se apoya en cómo llevar al
niño a un razonamiento y utilización de la lógica; tenemos a la crítica en
primer lugar, que es aquella que nos ayudará a que el niño juzgue y distinga
entre lo que es bueno y malo o lo que puede servirle o no servirle para
aprender, enseñarle al niño este proceso lo puede llevar a una crítica un tanto
razonada y que por el mismo juzgue lo que puede convenirle o lo que le parece
correcto hacer; otra de las operaciones que podemos inculcar en el niño es la
búsqueda de hipótesis pues con esta estrategia le enseñaremos a plantearse
soluciones a los problemas que se pueden inferir tanto en casa como en su
entorno, es de vital importancia que el niño sepa analizar de manera correcta
una situación y pueda intuir alguna solución para después comprobar si es
cierto lo que resulta o no, ejemplo de ello lo podemos encontrar en las clases
de ciencias naturales a la hora de realizar algún experimento se les plantea la
pregunta del ¿Qué pasará? para después proceder a comprobar si lo que ellos
pensaron estaba cercano a la realidad.
Otro punto a remarcar es que el niño
es imaginativo por naturaleza, sobre todo a la edad de 4 o 5 años donde apenas
están descubriendo todo lo que hay en su entorno, si bien es cierto que los
niños pueden imaginar situaciones fuera de parámetros normales, también es
cierto que este proceso es algo natural y común, pero con el propósito de
querer llevarlo a la realidad, por ejemplo imaginar cómo sería el mundo visto
desde el tamaño de una hormiga y muchas otras situaciones que lo lleven a
pensar e imaginar qué pasaría si sucedieran en la realidad, aunque también
pondremos atención en que la imaginación no rebase a situaciones extremas o
fuera de lo que sería una probable realidad para no crear conflictos de
pensamiento o confusiones en el niño. Hablando de este tipo de operaciones del
pensamiento llegamos a la toma de decisiones y esta es crucial y de vital
importancia para el desenvolvimiento del niño como ente social, pues de la toma
de decisiones dependerá lo que haga o no ante situaciones o problemas
presentados.
Otra de las habilidades que puede ir
adquiriendo el niño es comparar, pues este hecho lo lleva a identificar
situaciones similares en contextos diferentes y cómo les puede dar solución o
también juzgar que cosa es mejor que otra, dicha habilidad la vemos desde que
el niño compara los patrones que tiene como maestra, a clasificar quien es
buena y quien no lo es tanto. Como todo proceso parte de la observación y es
precisamente esta la que podemos decir que los niños tienen talento, pues
observan y clasifican las características de lo que se les está poniendo al
alcance de sus manos, parten de la observación para realizar muchas de sus
actividades y juzgar lo que sucede en su entorno, en contadas ocasiones por
medio de la observación es como el niño va creando sus propias respuestas a lo
que ve en su entorno, pueda o no estar en lo correcto ya será labor de la
educadora encausarlo a respuestas cercanas o ligadas a la realidad.
Pueden surgir algunas complicaciones
al momento de enseñar a pensar por medio de las operaciones antes mencionadas,
tales como la falta de concentración y que el niño no logre captar el
significado de lo que se está explicando, ya sea por factores de su
personalidad o distractores dentro de un aula y el principal problema que es la
resistencia a pensar; un niño que pone resistencia a pensar, difícilmente
lograremos la manera de que pueda convencerse de poner atención o hacer las
actividades que uno le pide, a veces es fácil encontrar a más de un niño en el
salón que se rehúsan a hacer las actividades propuestas para una jornada y es
ahí donde el trabajo de la educadora tiene que ser totalmente flexible y
paciente para lograr que el niño capte un mensaje y pueda doblegarse un poco a
ir realizando las actividades, que si bien será difícil en un principio, lo
haremos de manera pausada para lograr el interés necesario.
Un punto que no debemos dejar pasar es
el no subestimar el pensamiento de los niños, pues su espontaneidad los lleva
en múltiples ocasiones a buscar sus propias respuestas en el mundo que los
rodea, es por ello que los debemos dejar que exploren, pero al mismo tiempo
desarrollar habilidades desde lo cognitivo hasta lo psicomotriz para su
correcto desarrollo.
“Pensar
es una manera de aprender, de investigar el mundo de las cosas; si el
pensamiento tiene alguna finalidad entonces
los hechos así descubiertos podrán servir para lograrla. Los procesos de
pensamiento constituyen un gran objetivo
de la educación y que las escuelas no tendrían que escatimar esfuerzos
para proporcionar al educando amplias oportunidades para pensar.”
La
mayoría de nosotros que hablamos acerca de enseñar a pensar, probablemente
coincidiríamos que lo que necesitamos enseñar y aprender, en esa área, no es
como pensar en un sentido absoluto, sino como pensar más efectivamente, más
críticamente, más coherentemente, más creativamente de lo que a menudo hacemos
de manera típica. Para estar seguros, toda la gente hace cálculos, pero no
igualmente acertados; toda la gente usa analogías, pero no igualmente
apropiadas; toda la gente saca conclusiones, pero no con igual cuidado; toda la
gente estructura argumentos, pero no con la misma fuerza. Estos ejemplos nos
sirven para construir nuestro propio conocimiento y aprender a pensar,
argumentar con precisión y dar solución a las probables hipótesis de acuerdo a lo
planteado.
Plantea John Dewey en la lectura de su
autoría que el ser humano es un ser curioso y a menudo eso nos lleva a buscar
respuestas a incógnitas que surgen; si trasladamos la curiosidad a la manera de
pensar de un niño podemos captar que reaccionamos de la misma manera pues es
constante la generación de preguntas a los porqués de la vida; si dentro de lo
que llamamos ambiente o contexto nos surgen necesidades de aprender acerca de
nuevas situaciones, imaginémonos entonces la necesidad de conocer otros tipos
de ambiente, por tanto las condiciones escolares van de la mano a la formación
del pensamiento, extrayendo un fragmento de la lectura de John Dewey tenemos
que: “El pensamiento es
una pieza única y separada de la maquinaria mental aislada de la observación
memoria imaginación y los juicios del sentido común sobre las personas y cosas
debería adiestrarse mediante ejercicios especiales diseñados para tal finalidad.”
Ejercicios como los que anteriormente había mencionado, que implican cierto
proceso para poder llevarlos a cabo y si bien la idea se plantea como que el
pensamiento va separado a todas las situaciones, al usar la lógica y
razonamiento ya estamos usando la capacidad para pensar y manipulación de
planteamientos que necesiten que intervenga ese modo de operar de nuestro
cerebro, que a fin de cuentas es quien emite las señales necesarias para
pensar, analizar y buscar objetivos fijos, no tan sólo para nosotros como
maestros, sino también en el alumno.
Al
decir ¿cómo pensamos? Nos podemos referir a la formación de hábitos del
pensamiento reflexivo, que parten de la curiosidad y que pueden orientar o
desorientar a la persona que se está planteando ideas o que necesita resolver
situaciones o problemas; es necesario entonces crear las condiciones para que
en este caso el niño desarrolle habilidades para un proceso del pensamiento.
Para
cada materia podemos encontrar diferentes objetivos y habilidades a
desarrollar, que también podemos llamar competencias para la vida, con las
cuáles la comprensión de los problemas planteados se nos hace de manera más
fácil, pues también el maestro tiene la obligación de hacer un ambiente
propicio para el aprendizaje del alumno, la comodidad también es parte del
entorno escolar y un buen ambiente de trabajo siempre será buen ambiente para
el estudio y la adquisición de conocimientos, todo lo que conlleva tener un
buen ambiente de trabajo ya sea dentro o fuera del salón está implícito y es
adecuado pues la influencia de los hábitos desde la infancia también se puede
ver reflejado en lo que estamos haciendo en la actualidad.
Partiendo
del pensamiento tenemos que las cosas dadas dentro de las experiencias son
significativas y de acuerdo a las ideas de John Dewey el niño va creando
conclusiones a partir de hechos concretos, al igual que lo hacemos nosotros
como adultos y los docentes en específico, podemos observar que para el docente
un correcto análisis del grupo lo llevará a resultados favorables y que serán
estos resultados los que nos sirvan como apoyo para el enfoque de las
herramientas necesarias en la educación.
Podemos concluir entonces que las
operaciones del pensamiento serán las bases para que el niño aprenda a pensar y
a llevar ese aprendizaje en las aulas, así como también es de vital importancia
que nosotros manejemos de manera correcta las situaciones que podrían
plantearse a la hora de enfrentar un contexto, entonces la
enseñanza de habilidades de pensamiento solo en estas bases porque creo que hay
alguna oportunidad que al enseñar a las personas a pensar, incrementemos las
oportunidades de conflicto dentro del individuo y entre él o ella y la
sociedad. Es así que el enseñar a pensar, el elevar el aprendizaje a otros
contextos y adquisición de conocimientos sirven hasta para replantearnos nuevas
ideas de cómo realizar una clase y cómo entender el mundo de un niño que de
manera espontánea actúa conforme a sus conocimientos previos.
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