viernes, 17 de enero de 2014

EL ENSAYO QUE AQUI SE PRESENTA ES SOBRE CÓMO ENSEÑAMOS A PENSAR:


CÓMO PENSAR Y ENSEÑAR A PENSAR PARA EL APRENDIZAJE DE LA VIDA PERSONAL Y ESCOLAR DEL NIÑO

Aprender a Pensar implica generalmente vivir conjuntamente con el entorno de nuestra naturaleza, darnos cuenta de que somos únicos y esto (ser especial), es lo que nos hace diferentes y por lo tanto diferentes en nuestros pensamientos. La importancia de aprender a pensar es un tema que quizá la mayoría de las personas no tome en cuenta pues se vive diariamente sin tener el conocimiento de que, cuando comenzamos a tomar conciencia de lo que realizamos estamos empezando a aprender. Como todo ser humano tenemos la capacidad para razonar y por tanto pensar las cosas que realizaremos, si bien solemos ser impulsivos para muchas situaciones, es también el impulso a una reacción del pensamiento humano; el cerebro es la base de todo lo que podemos realizar, y es también la “herramienta” para poder pensar en las situaciones que se nos presenten día con día, tenemos desde la capacidad de pensar en un objetivo, hasta imaginar y lograr comparar situaciones cotidianas con situaciones que pudieron o no haber sucedido en un tiempo real o imaginario.

Y entonces, ¿es importante pensar? Claro que es importante, tan sólo imaginemos al ser humano sin la capacidad de análisis y razonamiento, iríamos por la vida sin saber cómo actuar, es por ello que entre muchas de las habilidades que tenemos esta la principal que es pensar para después realizar cualquier tipo de acción necesaria ya sea en nuestra persona o en nuestro entorno. Ya hemos visto con anterioridad que el entorno es crucial para el desarrollo humano y es éste el que lo lleva a actuar de cierta manera, el contexto o entorno implica todo aquello que tenemos a nuestro alrededor desde las personas, la familia y hasta la cultura, pues el ser humano es un ser racional y con capacidad de manejarse dentro de diferentes espacios y adecuarse a todas aquellas posibilidades de entornos favorables o desfavorables para su ser. Entonces, cada quien es dueño de sus pensamientos, cada uno de nosotros le da su propia razón a cada experiencia de la vida, y por lo tanto la importancia de aprender a pensar es que gracias a esto, todos podemos percibir nuestra función y apreciar que la libertad inicia y termina en uno mismo. El pensar nos lleva a ubicarnos en la realidad y en lo que nos está sucediendo o queremos que nos suceda, es enfocarnos en los hechos reales y cotidianos que se nos pueden presentar.

Nos enfocaremos en el hecho de cómo pensamos y cómo enseñamos a pensar, llevándolo al nivel de educación preescolar que es el de nuestro interés.

Sabemos que para enseñar a pensar necesitamos las herramientas adecuadas y conocer a los niños con los que estamos trabajando, siempre es recomendable antes de todo conocer al grupo de niños, comenzar por ejercicios sencillos para ir conociendo la manera en cómo necesitamos trabajar, recordaremos que no todos los niños y no todos los grupos tienen las mismas necesidades, así que debemos de partir de ello para utilizar las herramientas adecuadas, tenemos diferentes operaciones del pensamiento que serán las pautas para poder analizar cómo vamos a enfocar el conocimiento en el niño y cómo poder llegar a transmitirlo de una manera adecuada.

De acuerdo a Louis  E. Raths podemos ocupar distintas operaciones para darles a los niños una pauta dentro del mundo del pensamiento y del qué y cómo pensar; así como bases para que la educadora se apoya en cómo llevar al niño a un razonamiento y utilización de la lógica; tenemos a la crítica en primer lugar, que es aquella que nos ayudará a que el niño juzgue y distinga entre lo que es bueno y malo o lo que puede servirle o no servirle para aprender, enseñarle al niño este proceso lo puede llevar a una crítica un tanto razonada y que por el mismo juzgue lo que puede convenirle o lo que le parece correcto hacer; otra de las operaciones que podemos inculcar en el niño es la búsqueda de hipótesis pues con esta estrategia le enseñaremos a plantearse soluciones a los problemas que se pueden inferir tanto en casa como en su entorno, es de vital importancia que el niño sepa analizar de manera correcta una situación y pueda intuir alguna solución para después comprobar si es cierto lo que resulta o no, ejemplo de ello lo podemos encontrar en las clases de ciencias naturales a la hora de realizar algún experimento se les plantea la pregunta del ¿Qué pasará? para después proceder a comprobar si lo que ellos pensaron estaba cercano a la realidad.

Otro punto a remarcar es que el niño es imaginativo por naturaleza, sobre todo a la edad de 4 o 5 años donde apenas están descubriendo todo lo que hay en su entorno, si bien es cierto que los niños pueden imaginar situaciones fuera de parámetros normales, también es cierto que este proceso es algo natural y común, pero con el propósito de querer llevarlo a la realidad, por ejemplo imaginar cómo sería el mundo visto desde el tamaño de una hormiga y muchas otras situaciones que lo lleven a pensar e imaginar qué pasaría si sucedieran en la realidad, aunque también pondremos atención en que la imaginación no rebase a situaciones extremas o fuera de lo que sería una probable realidad para no crear conflictos de pensamiento o confusiones en el niño. Hablando de este tipo de operaciones del pensamiento llegamos a la toma de decisiones y esta es crucial y de vital importancia para el desenvolvimiento del niño como ente social, pues de la toma de decisiones dependerá lo que haga o no ante situaciones o problemas presentados.

Otra de las habilidades que puede ir adquiriendo el niño es comparar, pues este hecho lo lleva a identificar situaciones similares en contextos diferentes y cómo les puede dar solución o también juzgar que cosa es mejor que otra, dicha habilidad la vemos desde que el niño compara los patrones que tiene como maestra, a clasificar quien es buena y quien no lo es tanto. Como todo proceso parte de la observación y es precisamente esta la que podemos decir que los niños tienen talento, pues observan y clasifican las características de lo que se les está poniendo al alcance de sus manos, parten de la observación para realizar muchas de sus actividades y juzgar lo que sucede en su entorno, en contadas ocasiones por medio de la observación es como el niño va creando sus propias respuestas a lo que ve en su entorno, pueda o no estar en lo correcto ya será labor de la educadora encausarlo a respuestas cercanas o ligadas a la realidad.

Pueden surgir algunas complicaciones al momento de enseñar a pensar por medio de las operaciones antes mencionadas, tales como la falta de concentración y que el niño no logre captar el significado de lo que se está explicando, ya sea por factores de su personalidad o distractores dentro de un aula y el principal problema que es la resistencia a pensar; un niño que pone resistencia a pensar, difícilmente lograremos la manera de que pueda convencerse de poner atención o hacer las actividades que uno le pide, a veces es fácil encontrar a más de un niño en el salón que se rehúsan a hacer las actividades propuestas para una jornada y es ahí donde el trabajo de la educadora tiene que ser totalmente flexible y paciente para lograr que el niño capte un mensaje y pueda doblegarse un poco a ir realizando las actividades, que si bien será difícil en un principio, lo haremos de manera pausada para lograr el interés necesario.

Un punto que no debemos dejar pasar es el no subestimar el pensamiento de los niños, pues su espontaneidad los lleva en múltiples ocasiones a buscar sus propias respuestas en el mundo que los rodea, es por ello que los debemos dejar que exploren, pero al mismo tiempo desarrollar habilidades desde lo cognitivo hasta lo psicomotriz para su correcto desarrollo.

“Pensar es una manera de aprender, de investigar el mundo de las cosas; si el pensamiento  tiene alguna finalidad entonces los hechos así descubiertos podrán servir para lograrla. Los procesos de pensamiento constituyen un gran objetivo  de la educación y que las escuelas no tendrían que escatimar esfuerzos para proporcionar al educando amplias oportunidades para pensar.”

La mayoría de nosotros que hablamos acerca de enseñar a pensar, probablemente coincidiríamos que lo que necesitamos enseñar y aprender, en esa área, no es como pensar en un sentido absoluto, sino como pensar más efectivamente, más críticamente, más coherentemente, más creativamente de lo que a menudo hacemos de manera típica. Para estar seguros, toda la gente hace cálculos, pero no igualmente acertados; toda la gente usa analogías, pero no igualmente apropiadas; toda la gente saca conclusiones, pero no con igual cuidado; toda la gente estructura argumentos, pero no con la misma fuerza. Estos ejemplos nos sirven para construir nuestro propio conocimiento y aprender a pensar, argumentar con precisión y dar solución a las probables hipótesis de acuerdo a lo planteado.

Plantea John Dewey en la lectura de su autoría que el ser humano es un ser curioso y a menudo eso nos lleva a buscar respuestas a incógnitas que surgen; si trasladamos la curiosidad a la manera de pensar de un niño podemos captar que reaccionamos de la misma manera pues es constante la generación de preguntas a los porqués de la vida; si dentro de lo que llamamos ambiente o contexto nos surgen necesidades de aprender acerca de nuevas situaciones, imaginémonos entonces la necesidad de conocer otros tipos de ambiente, por tanto las condiciones escolares van de la mano a la formación del pensamiento, extrayendo un fragmento de la lectura de John Dewey tenemos que: “El pensamiento es una pieza única y separada de la maquinaria mental aislada de la observación memoria imaginación y los juicios del sentido común sobre las personas y cosas debería adiestrarse mediante ejercicios especiales diseñados para tal finalidad.” Ejercicios como los que anteriormente había mencionado, que implican cierto proceso para poder llevarlos a cabo y si bien la idea se plantea como que el pensamiento va separado a todas las situaciones, al usar la lógica y razonamiento ya estamos usando la capacidad para pensar y manipulación de planteamientos que necesiten que intervenga ese modo de operar de nuestro cerebro, que a fin de cuentas es quien emite las señales necesarias para pensar, analizar y buscar objetivos fijos, no tan sólo para nosotros como maestros, sino también en el alumno.

Al decir ¿cómo pensamos? Nos podemos referir a la formación de hábitos del pensamiento reflexivo, que parten de la curiosidad y que pueden orientar o desorientar a la persona que se está planteando ideas o que necesita resolver situaciones o problemas; es necesario entonces crear las condiciones para que en este caso el niño desarrolle habilidades para un proceso del pensamiento.

Para cada materia podemos encontrar diferentes objetivos y habilidades a desarrollar, que también podemos llamar competencias para la vida, con las cuáles la comprensión de los problemas planteados se nos hace de manera más fácil, pues también el maestro tiene la obligación de hacer un ambiente propicio para el aprendizaje del alumno, la comodidad también es parte del entorno escolar y un buen ambiente de trabajo siempre será buen ambiente para el estudio y la adquisición de conocimientos, todo lo que conlleva tener un buen ambiente de trabajo ya sea dentro o fuera del salón está implícito y es adecuado pues la influencia de los hábitos desde la infancia también se puede ver reflejado en lo que estamos haciendo en la actualidad.

Partiendo del pensamiento tenemos que las cosas dadas dentro de las experiencias son significativas y de acuerdo a las ideas de John Dewey el niño va creando conclusiones a partir de hechos concretos, al igual que lo hacemos nosotros como adultos y los docentes en específico, podemos observar que para el docente un correcto análisis del grupo lo llevará a resultados favorables y que serán estos resultados los que nos sirvan como apoyo para el enfoque de las herramientas necesarias en la educación.

Podemos concluir entonces que las operaciones del pensamiento serán las bases para que el niño aprenda a pensar y a llevar ese aprendizaje en las aulas, así como también es de vital importancia que nosotros manejemos de manera correcta las situaciones que podrían plantearse a la hora de enfrentar un contexto, entonces la enseñanza de habilidades de pensamiento solo en estas bases porque creo que hay alguna oportunidad que al enseñar a las personas a pensar, incrementemos las oportunidades de conflicto dentro del individuo y entre él o ella y la sociedad. Es así que el enseñar a pensar, el elevar el aprendizaje a otros contextos y adquisición de conocimientos sirven hasta para replantearnos nuevas ideas de cómo realizar una clase y cómo entender el mundo de un niño que de manera espontánea actúa conforme a sus conocimientos previos.

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